| Oriundos de Abadie, una pequeña ciudad cerca de Beirut, la familia Cassab era compuesta por comerciantes. Corría el año 1910 cuando Carlos Elias Cassab decidió que iría dejar el Líbano y viajar para Brasil debido a la crisis económica que los afectaba a todos en el país. Después de algunos años, Elias y Jorge Cassab, hijos de Carlos Elias, empezaban, llenos de vitalidad lo que transformaría definitivamente la experiencia de la familia en Brasil. En 1925, João Pedro también llegó con su familia en Santos, motivado por su cuñado, Carlos Elias. Traía junto su familia y uno de sus hijos, Mansur, que cincuenta años más tarde fundaría M. Cassab.
Carlos Elias, João Pedro y sus hijos Jorge, Elias y Mansur vinieron para Brasil en búsqueda de oportunidades. No se lanzaron en ninguna epopeya.
Ni tampoco se imaginaron que, muchos años más tarde, el fruto del esfuerzo cotidiano y de la perseverancia de sus acciones, estaría corporificado en una de las mayores empresas nacionales de importación de productos químicos y para la industrialización de nutrientes y productos de consumo.
En 1928 se mudaron para Morro Grande, en el distrito de Rio Claro, adonde compraron máquinas para beneficiar café, algodón y arroz, fundando la empresa João Pedro Cassab & Companhia. Jorge se tornó socio de Mansur y fundaron la empresa J. Cassab & Companhia, sediada en Morro Grande. La nueva empresa nueva le daba continuidad al comercio de algodón y café y se expandiría para (FALTA NO SITE TAMBÉM).
Al rededor de 1940, la empresa tenía sucursales en Araras, Piracicaba, São Carlos y Limeira. En 1948 transfirió su sede para San Pablo e incluyó en sus actividades la exportación e importación de “cualquier negocios”, como señal de su expansión para el comercio internacional en general.
En 1949 la empresa ya había incorporado un área comercial nueva, gracias a la importación de productos farmacéuticos. En la década de 50 J. Cassab vislumbraba más una oportunidad en el mercado: el Laboratorio Cassab para la fabricación y comercialización de cosméticos en Brasil, en sociedad con la marca Max Factor en Brasil.
Al inicio de los años 60, muere el Señor Cassab. Su hijo, Carlos Elias Cassab, asume y le dá continuidad a su trabajo. En 1969 M. Cassab era considerada la 13ª empresa del sector. Los líderes de la compañía eran José Cassab y su sobrino, João Carlos, hijo de Mansur. Había llegado el momento de preparar la fase de transición para las generaciones futuras...
Mansur Cassab ahora podía contar con la participación de su hijo, José Carlos y de su yerno, Fabio Cutait. Con su sede en la calle Alameda Campinas, M. Cassab incorporo a los negocios nuevos sectores de la economía y amplió la misión que conducía el trabajo de Fabio y Mansur - que era comercializar productos importados, quebrando los confines y abriendo mercados nuevos.
M. Cassab desarrolló un portfolio diversificado de productos y empezó a comercializar con otros países, buscando nuevos proveedores que le ofreciesen calidad y buen precio. En esa época, Fabio y sus 3 hijos, Mario Sergio, Victor y André, junto con Mansur, determinaron dos sectores para M. Cassab: el del comercio de productos químicos y farmacéuticos y el de nutrición animal.
En 1990 M Cassab pasa a ser propiedad exclusiva de Fabio, su esposa e hijos. La empresa siguió creando nuevas divisiones que las fueron administrando sus hijos y su yerno. odas ellas independientes y autónomas pero siempre buscando cumplir metas comunes. La abertura de sucursales en la ciudad de Xanxerê (Santa Catarina), en Campo Grande (Mato Grosso do Sul) y en Jaboatão dos Guararapes (Pernambuco) aproximó la logística de la empresa a sus clientes.
M. Cassab se mantuvo integralmente una empresa nacional. Contra las crisis económicas, variaciones cambiales y quiebras políticas, los dirigentes siempre creyeron en el país e invirtieron sus vidas creyendo, como hijos y nietos de inmigrantes, que Brasil es una nación próspera y rica.
Finalmente, el lance más nuev, de osadía y superación de sus limites: abrieron una oficina en China. El nuevo emprendimiento se realiza con grandes expectativas y perspectivas muy prometedoras.
La dedicación al trabajo y la sensibilidad para las nuevas inversiones explican la solidez que llevó los Cassab a conmemorar más de 70 años de historia y evitar que los golpes de la economía afectasen mortalmente la empresa.
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